William Burroughs

WILLIAM BURROUGHS, O ¡QUÉ DIFICIL ES SER GUILLERMO TELL!

Imagina que tu pareja te propone un juego: debes permanecer de pié, inmóvil, con un vaso sobre la cabeza, después él o ella, pistola en mano, se alejará unos pasos, apuntará cuidadosamente y disparará tratando de estallarlo en mil pedazos, naturalmente sin volarte también la cabeza. ¿Qué es lo que podría salir mal?. En estas cosas se entretenían Joan Vollmer Adams y su marido William Burroughs en su apartamento de Ciudad de México en 1951. Pero ¿Quiénes  eran William y Joan? ¿Qué clase de relación pueden tener dos personas para que estos juegos sean posibles? ¿colocarse el vaso en la cabeza es un acto de entrega o de simple mansedumbre?¿disparar con la ilusión de acertar es soberbia o pura estupidez?…

               Este encantador matrimonio estaba formado por Williams Burroughs, homosexual, referente de la generación beatnick, líder de la literatura underground y gurú de toda una generación punk – rock posterior. Y por Joan Vollmer, prometedora narradora de la misma generación. Politoxicómanos, desequilibrados, clarividentes, inmaduros y superticiosos, todo al mismo tiempo y, según muchas personas, también geniales. Sobre la biografía de Joan, poco más se puede añadir, porque, si aún os lo estáis preguntando, tengo que deciros que naturalmente William Burroughs erró el tiro y atravesó su cabeza. Dejó huérfanos a una niña de un marimonio anterior  y a un niño hijo de ambos. De la niña nada se volvió a saber, quizás llevó una vida feliz con sus abuelos maternos. El niño, William Burroughs Jr., doblemente maldito, murió muchos años después con el hígado destrozado por el alcoholismo y con una obra literaria entre la que destacan las novelas Speed y Kentucky Ham.

William Burroughs

William Burroughs con Patti Smith

                El homicidio (supuestamente accidental) sucedió en México porque es donde había huído esta extraña familia esperando que prescribieran ciertos delitos, relacionados con unas recetas falsas, que imputaban a William Burroughs en Estados Unidos. Él no pasó siquiera dos semanas en la cárcel, su familia (muy rica y poderosa) contrató un buen abogado que, con  pericia y una buena dosis de sobornos logró revertir la prisión preventiva alegando que todo se había tratado de un fatal accidente. Dos años más tarde se celebró el juicio en su ausencia, siendo finalmente condenado a dos años de cárcel, que nunca llegó a cumplir, como autor de un homicidio imprudente. En un primer momento, Burroughs confesó que había disparado a su mujer cuando jugaban a emular al William Tell, después ante las autoridades judiciales, debidamente aconsejado para que la imprudencia pasase de temeraria a simple manifestó que “Estuvieron ingiriendo bebidas alcohólicas y en un momento dado sacó de su funda una pistola, jalándola el carro, produciéndose un disparo que ocasionó la muerte de la hoy occisa”.

                En sus propias palabras ‹‹La muerte de Joan me puso en contacto con el invasor, el Espíritu Feo, y me embarcó en la lucha de toda la vida, en la que no he tenido más remedio que buscar la salida escribiendo…››. Parece que en aquel funesto día se apagó la luz de Joan, pero se encendió la creatividad de Williams. Una obra literaria caracterizada por la experimentación y la transgresión. Creía que el ser humano está alienado por el lenguaje, éste era un virus, un organismo parásito – igual que las normas gramaticales y sintácticas-,que había elegido nuestras mentes como hábitat.

William Burroughs ingreso en prisión

                La obra de Burroughs ha influido enormemente en multitud de músicos de rock. Las conexiones con David Bowie son muy conocidas y si buscas un poco por internet encontrarás una entrevista – diálogo entre ambos que en su día publicó la revista Rolling Stone (Beat godfather meets glitter main man). La cara afilada de Burroughs también aparece entre la multitud de rostros que componen la portada del Sgt. Pepper´s de The Beatles. También se cruzó en el  camino de Lou Reed, Mick y Bianca Jagger, Jimmy Page, Patti Smith, Michael Stipe (R.E.M.)…. En sus últimos años, cuando era un anciano consumidor de metadona, sus poemas ácidos fueron inspiración para la generación grounge, como a Thurston Moore y Kim Gordon de Sonic Youth y, sobre todo, para Kurt Cobain, quien llegaría a poner música a una de sus obras The Priest they called him.

Kurt Cobain William Burroughs

                Sobre la vida estos y otros autores de su generación hay una película llamada “Beat” del director Gary Walkow. Interpreta a la pobre Joan, Courtney Love y a William Burroughs, Kiefer Sutherland. También aparecen Ron Livingston (haciendo de Allen Ginsberg), Norman Reedus (haciendo de Lucien Carr). Recientemente se publicó un ensayo inclasificable pero muy recomendable acerca de Burroughs titulado “Nada es verdad, todo está permitido. (el día que Kurt Cobain conoció a William Burroughs”) de Servando Rocha (editorial Alpha Decay).

joan-vollmer

                William y Joan eran gentes que no andaban, corrían  y en su carrera no les importaba romper las cosas que se interponían a su paso.

                   No olvides nunca que los artistas no son ángeles, ni mucho menos, y que este anciano de aspecto venerable no dudó en consumir drogas toda su vida, disparar a su mujer por pura diversión (o por pura borrachera) y a pesar de ello (o tal vez por ello), consiguió un gran reconocimiento por parte de grandes sectores de la cultura.

                     ¿Conoces más casos de artistas que transgreden la ley de esta forma?, cuéntame.

¿Te ha dejado KO está entrada? ¡Suscríbete!


¡Compártelo!

1Pingbacks & Trackbacks en WILLIAM BURROUGHS, O ¡QUÉ DIFICIL ES SER GUILLERMO TELL!

  1. […] escritoras son santos. Comenzamos esta saga de escritores delincuentes o moralmente reprobables con William Burroughs y quería encontrar a alguien que estuviera a su altura “delictivamente hablando”. He […]

Deja tu comentario

Tu correo electónico no será publicado. Los campos obligatorios estan marcados con un *