MOTES: ESOS SOBRENOMBRES TAN MOLESTOS

Una de las cosas que más han llamado la atención de los lectores que se han acercado a Azaría han sido los motes, especialmente el de Inés y es que eso de que a una la llamen la Espanzurranovios no deja indiferente a nadie. Los motes son un elemento identificativo en los pueblos. En algunos se ha llegado a crear una guía de teléfonos donde en lugar de poner los nombres, los vecinos son identificados por sus motes.

Son molestos, faltones. Muchos son certeros y algunos  heredados. Destilan ingenio y mala leche a partes iguales. Proceden normalmente de la observación del vecino ,tanto de sus conductas, como se sus características físicas, morales o de algo que llama especialmente la atención del pueblo. A la familia de mi abuelo materno los llamaban los Adones porque su abuelo (creo) se llamaba Abdón y era un nombre extraño en la zona, complicado de pronunciar. De Abdón a Adón sólo había  un paso y de ahí a identificar a la familia con el extraño nombre otro muy pequeño.

También hay apodos en los que se identifica a la persona con la profesión que tiene.  Recuerdo que en Oliva de la Frontera (donde me críe) uno de nuestros vecinos tenía una pequeña tienda donde entre otras cosas (también vendía tripas y pimentón) vendía objetos de esparto y era Manolo el  Espartero. También debo confesar que jamás supe como se llamaba la dueña de los ultramarinos del pueblo, ni tuve necesidad, para mí siempre la Pescadera y su negocio La Pescadería aunque vendieran de todo un poco.

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Fue muy agradable la tertulia, todos nos colocamos en círculo y resultó más sencillo vernos y hablar

Por supuesto hay sobrenombres que tienden a identificar al individuo con una raza u origen étnico, real o aparente de la persona: fulanito el negro, menganito el gitano, citranito el moro …, y ya digo, da exactamente igual que el tipo lo sea o no, si eras algo más moreno que la media, eras candidato a recibir uno de estos motes.

Si venías de fuera se te podía identificar con el lugar del que procedías:  el gallego, las catalanas, el sevillano… vamos que tu lugar de origen podía seguirte hasta el día de la muerte.

Por supuesto las características físicas (tal y como he dicho antes) también podían llevarte directos sobrenombre. En Azaría hay claros ejemplos: Felipe Piesgrandes y José el Chepita, pero los pueblos han estado llenos de motes como el cojo, el manco, el topo (si no veías bien) , el colorao (pelirrojo), el cano (si eras muy rubio)

Las características morales también te podían hacer acreedor de un mote: beata, chivato, matagatos, borrasca, el barrunta... Os aseguro que El Borrasca   (no era en Oliva)  hacía honor a su nombre, donde él iba se organizaba una tormenta con seguridad.

Recuerdo algunos de los de Oliva de la Frontera, que a mí me hacían mucha gracia: Papeles,  Lomito, el tio Cagapoquito (que para mí es uno de los mejores), el Atrevido (creo que en realidad era el apellido, pero yo siempre pensé que era mote) , Dos Pesetas...son nombres que resuenan en mi cabeza y que supongo que en cierto modo son responsables de que los personajes de Azaría sean  Inés la Espanzurranovios, José el Chepita, Felipe Piesgrandes… aunque me quedé con ganas de ponerle un mote a Juana, que desde un primer momento me pareció que merecía ser apodada la Osa, pero finalmente lo dejé en el tintero. DSC_0112

Algunos me han dicho que el mote de Espanzurranovios era  cruel, es cierto, muchos motes lo son, tratan de darte donde más duele a uno. Inés es una chica con veintisiete años que ha perdido a tres novios (bueno en realidad tuvo sólo dos) : uno murió y otro se volvió loco en la guerra de Marruecos. Lo cierto es que el mote se me vino a la cabeza sin más, no puedo decir que hiciera un gran esfuerzo. Creo que en una novela como esta, en el que el pueblo es un personaje más, los motes deben estar presentes para dar un más de verosimilitud a la historia, a los personajes, pues forman parte de la idiosincrasia de muchos pueblos.

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El público más divertido y ruidoso se fue a comprar helado saludó desde las gradas

El miércoles como ya sabéis estuvimos de tertulia en la librería “Tusitala”  (en cierto modo  también es un mote ¿no?). De ahí son las fotos que sacamos hoy. Quiero dar las gracias a Agustín  Lozano por organizarlo y a todas las personas que acudieron allí y estuvieron soportando la brasa que les di, agradecerles su interés, sus preguntas, sugerencias  y apoyo. Es imprescindible para alguien que empieza, como lo hago yo, sentirse respaldado y la verdad es que me sentí muy arropada. Espero que os guste la novela, además os mostré alguno de los entresijos con los que me fui armando para construir la novela. A mí es lo que me gusta, hablar un poco de lo que hay detrás. Si estáis interesados en la novela podéis adquirirla en vuestra librería de cabecera sin problemas, si no la tienen la distribuidora se encargará de hacerla llegar en pocos días. También en la página web de Ediciones del Serbal.

Pero esta entrada no puede concluir sin que yo os pida un favor. Ya que hemos hablado de motes ¿cual es el que más os ha llamado la atención de todos los que conocéis? En vuestros pueblos, en los viajes que hayáis hecho, ¿cual fue el que os hizo volver la cabeza?  Sed generosos y comentad, tal vez pueda crear un personaje para un cuento que tengo en mente. Un abrazo y feliz semana.

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