hacer deporte a los cuarenta

HACER DEPORTE A LOS CUARENTA.

Hacer deporte a los cuarenta es posible, es un hecho. Este paquete continúa aquí, segúro que algún malpensado habrá creído que a estas alturas ya habría desistido de mi deseo (me resisto a llamarlo propósito porque después de una larga vida abandonándolos, la dichosa palabra se ha convertido  en una carga más que un impulso y ahora necesito es un buen empujón detrás de otro). Hace casi un mes desde que comencé a poner en pie este proyecto con Rául Guisado y de momento no pienso abandonar, sobre todo ahora, que parece que las agujetas tienen intención de darme un respiro, ya puedo moverme sin parecer Chiquito de la Calzada. No sé vosotros pero cuando tengo agujetas soy la mejor imitadora involuntaria del cómico: jarrrrr, no puedorrr, no puedooorrrr. Y no sólo por las frases, sobre todo por la manera de moverme y por como me duele el fistro duodenarrrrr. Cuando comienzas a hacer deporte te duelen zonas de tu cuerpo que no creías ni que existiesen, sin embargo estoy aquí para daros una buena noticia: también eso pasará. Hacer deporte a los cuarenta

Las agujetas van dando paso a una sensación de peso en las zonas ejercitadas, es como si tomaras conciencia de que el cuerpo está ahí. No tengo muy claro como expresarlo, parece que comienzas a percibir esas zonas de otra forma. Alterno días de ejercicio aeróbico (ando y corro) con otros anaeróbicos (levantamiento de pesas) y me va bastante bien hasta el momento. No estoy para irme a hacer unas fotos al Sport Illustrated, pero tampoco es mi idea.

Para todas las personas que, como yo, tengáis obligaciones familiares y os resulte difícil encontrar el momento en que situar vuestra rutina, debo explicar que estoy aprovechando  los días que llevo a las gemelas al gimnasio para hacer lo mismo. No es mucho tiempo, pero si a eso le añado algún rato suelto más consigo entrenar con regularidad, que es lo que busco. Lo que pretendo haceros ver es que  podéis  buscar un hueco para comenzar a hacer algo de deporte. Hay que atender a la familia y demás responsabilidades  pero que si nosotros no estamos bien, difícilmente podremos hacerlo.

Como me conozco y también conozco a mis peques y sé que hay días en los que no les apetece nada, nada, nada ir al gimnasio (o alguna esta malita, o llueve muchísimo, o ¡mamá que pesada estás con la gimnasia!) me compré unas mancuernas en una tienda de deportes y las uso cada vez que se me declaran en huelga o cuando veo que no hay posibilidad de salir. Me parece una opción barata y útil para cuando no se puede cumplir con la rutina normal. Cuando estoy en el gimnasio me ayudan mucho (mucho) mis amigas Ana y María José, su mera presencia ya es un estímulo.

Alguno se preguntará ¿y te metes mucha caña? No, no, no… yo soy un paquete, los paquetes profesionales no podemos comenzar a lo bruto porque nos hundimos rápidamente. El grupo de ejercicios que me ha marcado Raúl Guisado es fuerte, pero asumible para alguien que, como yo, carezca de forma física.

hacer deporte a los cuarenta

Las amigas son un estímulo para el ejercicio

Complemento esta rutina de ejercicios con una dieta que él mismo me ha planteado y que llevo bastante bien. Creo que como más que antes, porque no me permitía mas que tomar un yogur desnatado por las  mañanas, sin embargo ahora tomo un puñadito de frutos secos a eso de las diez, y más tarde un pequeño tentempié. Así llego sin ansiedad a la comida. No estoy pasando hambre, ni siquiera los días que hago dieta de  choque. He adaptado (con supervisión de Raúl) esos días de choque a mi rutina y a mi vida, porque me preocupaba que las gemelas percibieran un mensaje incorrecto. No me gustaría que ellas pensaran que lo que persigo es estar delgada,  que no me gusta mi cuerpo o algo así. Lo que busco es estar más sana, más firme, ser lo que siempre he sido (con mis curvas, mis cicatrices, mis caderas anchas) pero tener una buena constitución física.  Bebo muchísima agua, en torno a los dos litros al día lo normal en todas las dietas. Tomo fruta, pescado, carne, verduras, pan (por las mañanas), frutos secos… no os asustéis que de verdad no es complicado.

Me peso y mido dos veces por semana y le envío los resultados a Raúl, que me dice como continuar con las rutinas y me anima muchísimo a seguir dando caña . El hecho de tener una persona detrás que controla mis pequeños avances es otro de los elementos que más valoro a la hora de continuar esforzándome. Merece la pena cuidarse a cualquier edad, merece la pena hacer deporte a los cuarenta.

Al cabo de este mes he perdido algo de peso, bastante volumen y sobre todo me encuentro con fuerzas para continuar entrenando y dando guerra. ¡Vamos, animáos! Las agujetas quedan atrás os lo aseguro y vuestro cuerpo de mañana agradecerá el ejercicio regular y los buenos hábitosque le introduzcáis hoy. Si yo que soy un auténtico paquete, he conseguido pasar mi primer mes,  vosotros también. Hacer deporte a los cuarenta es importante para el futuro, para que nuestro cuerpo no sufra, para que se mantenga de la mejor forma posible. Si hubiera comenzado antes habría sido mejor, pero estoy muy satisfecha y no pienso echarme nada en cara.

¿Os animáis?, ¿querés dejar de ser unos paquetes?, ¿me sugerís algún truco para que todo vaya aún mejor?  Un abrazo y feliz resto de semana

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