DONDE NACE LA MAGIA CON GABRIELLA CAMPBELL

 

Los que conocéis a Gabriella Campbell sabéis que esta no va a ser una entrevista al uso. Va  a ser maravillosa. Gabriella desprende un aura arrolladora y magnetismo a distancia. Ella es la autora de uno de los blogs literarios más conocidos y apreciados desde hace años, con miles de seguidores. Sus artículos siempre extensos, divertidos y reflexivos hacen que seamos legión los que la seguimos con fervor (no diré que religioso, pero sí fervor). Ha sido un placer poder tenerla en esta sección (que lo digo siempre, pero es verdad). No digo más porque las mejores palabras son las suyas.

En primer lugar quiero saber si tienes un lugar propio para escribir y desde cuándo.

Sí y no. He cambiado muchísimo de entorno. Me he pasado media vida de alquiler en un mercado inestable: creo que en doce años me mudé por lo menos ocho veces. Nunca he tenido un sitio seguro y definitivo para crear. Por una parte esto es muy negativo: soy un culo inquieto y no me siento “en casa” en ningún sitio, no quiero acomodarme porque sé que durará poco. Por otra, significa que me adapto a lo que sea. Ahora mismo estoy en el hogar familiar y dispongo de un espacio estupendo, pero sé que en el futuro próximo tocará de nuevo mudarse y lidiar con lo que venga.

Hace unos años decidí que la escritura era lo más importante para mí y que escribiría todos los días. Además, viajo mucho para promocionar mis libros, dar conferencias, talleres, etc. Esto implica que a veces escribo metida en la cama, otras escribo en un bar o por la calle, o en un hotel o un tren o avión. Soy todoterreno.

 
 

¿Siempre ha sido el mismo lugar o lo has ido cambiando?

¡Siempre voy cambiando! Y depende mucho de lo que esté escribiendo y de la fase en la que esté. Las novelas van muy planificadas, así que tras las fases de creación y tormenta de ideas ya me siento al ordenador de trabajo, pero para relato necesito escribir en un sitio que no sea donde hago otras cosas. No puedo escribir un relato en el mismo sitio donde hago la declaración del IVA, preparo la agenda del día o comparto publicaciones de mi blog en Facebook. No funciona. Lo hago si no hay más remedio, pero mis sitios favoritos son tres: la mesa de la cocina, cualquier bar o cafetería, y el porche de la casa de mis abuelos, que ahora está, tristemente, vacía.

Yo creo que ganan los bares, de todos modos. No sé qué tendrá ese murmullo de fondo.

 

¿De qué te gusta rodearte cuando escribes?

De nada. Nada que sea una excusa para distraerse. De ahí que me vaya bien escribir fuera de casa: no me surge de inmediato la necesidad ineludible de entrar en Quora u ordenar la ropa.

Lo único que me gusta tener cerca cuando escribo es algo de beber, ya sea agua con hielo y limón, o té (soy muuuy insoportable con el té, como buena medio-británica). O vino, sobre todo si estoy con una maratón de escritura. Tengo una novela corta ci-fi escrita con un par de botellas de Rueda.

No sé por qué, pero sorber algo mientras estoy creando me ayuda a concentrarme.

 
Gabriela campbell
 
¿Qué es lo que más te gusta del lugar donde escribes?

Cuando escribo en cafeterías o bares, me encanta el murmullo de fondo. No siempre es perfecto: siempre puede haber niños chillando, coches pitando, life coaches regañando a sus clientes (esto es real: vivo en la Costa del Sol), pero he encontrado un par de sitios con asientos cómodos, camareros majos y ambiente relajado que me ayudan bastante a escribir.

También tienen paradas Pokemon al alcance de mi móvil. Esto os parecerá una chorrada y es muy probable que tengáis razón.

Las veces que me toca escribir en casa, me encanta que me acompañe el gato. Se me sienta encima o en la mesa junto a mí. Parece que sabe cuándo entro en flujo creativo. No sé, me produce una sensación de gustito acogedor.

También reconozco cierta afición a las tazas. Ya que me gusta tanto el té, me encanta usar tazas de A loja do gato preto. Vienen con su colador de porcelana y se pueden usar en lavavajillas sin problema. Parece que es que voy a comisión, pero esa franquicia hace que mi vida sea más bonita.

 

¿Sigues algún ritual al abordar la escritura?

Solo lo de tener algo de beber al lado. Los rituales son muy útiles cuando estás creando hábitos (y los tuve en su momento), pero, ahora que escribo pase lo que pase, ya no los encuentro tan necesarios.

 

Sigues una rutina específica a la hora de escribir o lo haces de forma flexible.

Antes tenía una rutina con su hora concreta, pero ahora la necesidad me obliga a adaptarme a lo que me toque.

 

¿Cómo evitas las interrupciones?

Depende de lo que esté escribiendo. Para novela compartida (como lo que escribo con José Antonio Cotrina) y artículos, toca cerrar la puerta y poco más. Tengo todo tipo de notificaciones silenciadas en móvil y ordenador.

 
Gabriella Campbell y José Antonio Cotrina

Complicado ser más bonitos ¿eh?

 
Para relatos, que me gusta escribir a mano, salgo del lugar de trabajo. De ahí que escriba en la cocina, en la terraza, en un bar, en la playa, en el tren… donde haya un sitio donde apoyarme. Y a veces ni eso: hasta he escrito en el móvil si no tenía papel a mano.

¿Prefieres escribir a mano, a ordenador o vas alternando?

Prefiero (muy mucho) escribir a mano. No es solo que las ideas me fluyan mejor, es que me resulta físicamente placentero el hecho de escribir. Una buena pluma o un buen Pilot, con un papel adecuado, me hacen muy feliz.

No obstante, no es muy eficiente, así que, por lo menos para novela, tengo que usar el PC.

Mi experiencia con los ordenadores no es la misma que la de la gente normal. Mi hermano es experto en hardware y se ha dedicado durante años a construir ordenadores e incluso a modding, así que tiendo a heredar sus bestias para gamers cuando se le quedan obsoletas. Siempre me ha hecho gracia usar estas maravillas para cosas tan poco exigentes como Word o Scrivener. A día de hoy sigo emocionándome más cuando alguien habla de la Kandalf que del mago casi homónimo del Señor de los anillos.

 

¿Qué consejo le darías a quien se inicie en el mundo de la escritura?

Que vaya a mi blog. La escritura es un tema tremendamente complejo, no hay un solo consejo que sirva para todo el mundo. He dedicado estos últimos años a reunir todo lo que he ido aprendiendo en esa web y parece que a gente que está empezando le ayuda bastante.

 

 
¿Por qué deberíamos leer?, ¿por qué deberíamos escribir o tal vez no deberíamos escribir?

Hay miles de razones por las que leer y creo que la más interesante es aquella que sospecha que leer podría hacernos más empáticos y dotarnos de mayor inteligencia emocional. Lo que está claro es que crea caminos neuronales muy especiales (por eso soy tan fan de recursos como la metáfora).

Sobre escribir, creo que la pregunta es más bien si deberíamos escribir profesionalmente. Si te gusta escribir, escribe. Si te divierte, escribe todo lo que quieras y más.

Si pretendes sacar dinero de esto, que te lean y que te tomen en serio… bueno, eso ya es otra cosa. Recomiendo, de nuevo, ir a mi blog, mirar esos años dedicados a analizar todo lo necesario para profesionalizar la escritura y considerarlo seriamente. Es un camino muy, muy difícil.

 

¿Abordas de forma diferente el proceso de escritura de ficcion y de los manuales como “70 trucos para sacarle brillo a tu libro” ?

Desde luego. Cada obra tiene sus exigencias. Los artículos del blog y los textos para escritores los escribo casi del tirón, en rachas largas de tiempo. Los relatos los escribo a mano y luego los voy pasando a ordenador y reescribiendo. Las novelas a cuatro manos tienen un proceso bastante complicado de escritura.

 

 
¿La magia fluye con facilidad cuando escribes a cuatro manos o es más complejo?

Es complejísimo. José Antonio y yo hemos escrito ya bastantes cosas juntos y no ha sido hasta Testamento, creo, la tercera entrega de Crónicas del fin, que hemos dado POR FIN con un sistema que realmente nos funciona de manera fluida.

Claro que nuestra intención es escribir de manera que creamos un estilo conjunto, realmente formado por los dos. Para personas que escriban alternando puntos de vista y personajes (como hicimos con El fin de los sueños, por ejemplo, o como hacen Iria G. Parente y Selene M. Pascual), imagino que resultará más sencillo.

 

¿Realizas otras actividades creativas? 

Me encanta probar todo tipo de actividades creativas. Dibujo un poco (muy poco), canto un pelín (porque soy de ascendencia irlandesa y es lo que toca cuando visitan familiares) y hago bisutería (sobre todo alambrismo), lo cual es muy útil a la hora de hacer regalos de cumpleaños. En su momento vendía mis piezas, pero el tiempo que me quitaba era brutal, y tuve que dejarlo de lado para poder concentrarme en la escritura (¡snif!). Mi mayor afición ahora mismo es la caligrafía con plumilla.

También hago ganchillo y punto, a nivel básico y tonto, porque me relaja.

 

¿Te enredas con las redes sociales?, ¿crees que son necesarias para darse a conocer?, ¿hay alguna que te guste en especial?

Por ahora, sí, son necesarias para promocionarse. Pero vivimos en tiempos interesantes y los intereses están cambiando. Creo que la gente cada vez es más consciente del poder manipulador de Facebook y eso afectará a la red social. Está en un proceso ahora mismo de transformación y veremos en qué se traduce eso.

Personalmente, me encanta Twitter. Es rápido, funcional y carece del poder adictivo de Facebook. También tiene el peligro de la lapidación: no he visto otra red donde sea tan fácil ser malinterpretado y vilipendiado.

Últimamente he descubierto Instagram y lo estoy disfrutando bastante. El alcance es más concentrado y tienes que crear contenidos de una forma muy distinta, pero hay menos saturación de seguidores vacíos y los hashtags funcionan muy bien. Me fascina el fenómeno #bookstagram, donde destaca gente muy joven y autodidacta con fotografía impresionante.

No soy muy aficionada a Youtube. Todos mis amigos de marketing me dicen que me haga un canal, que es el futuro y etc. (llevamos diciendo eso desde el 2012), pero el vídeo no me interesa como usuaria, y me cuesta crear contenidos para algo si no puedo identificarme con su público.

Y sí, me enredan demasiado las redes sociales. Pero he conseguido separarlas un poco de mi vida personal e intentar utilizarlas solo para mi faceta escritora: las he integrado en mi jornada laboral para no usarlas mucho en mis ratos de ocio.

Me gusta tener esa separación. No hay muchos de mis seguidores que sepan cuál es mi afiliación política, mi opinión sobre temas candentes, mis filias sexuales o mi comida favorita. Y eso me parece algo positivo.

 

¿Cómo consigues te despegas de algo que acabas de escribir (corregir, volver a corregir, publicar…) para pasar a otra cosa?

Gaiman dijo una vez que un libro solo se termina de escribir cuando se publica. Y estoy de acuerdo.

Pero, una vez publicado… a otra cosa, mariposa. Creo que una de las cosas más difíciles para el escritor es entender que su libro no es plenamente suyo, que está en manos de sus lectores. Una vez aceptas eso, todo es mucho más fácil. ¿Que un libro no gusta? No importa, escribo otro. Obsesionarse con una sola obra es lo peor que puedes hacerte a ti mismo y a tu carrera.

 

¿Cuáles son tus tres libros favoritos?, ¿y cuál me recomendarías como lectura casi obligatoria?

Esa pregunta es sádica, cruel y horrible. ¿Solo tres? Voy a intentarlo: El gran espectáculo secreto, de Clive Barker, Buenos presagios (¡Pratchett con Gaiman, qué más puedo pedir!) y Los inconsolables, de Ishiguro. Me dio mucha alegría que Ishiguro ganara el Nobel el año pasado, pero a la vez me produce la frustración esa típica de cuando te gusta un grupo musical alternativo y de repente se pone de moda. Ishiguro era ese autor al que nadie conocía por aquí y yo me sentía muy especial por recomendarlo. Ahora digo que me gusta Ishiguro y parece que me estoy apuntando al último trending topic.

Como lectura casi obligatoria… uf. No obligaría a nadie a leer nada. Para escritores en general recomiendo Breve introducción a la teoría literaria de Jonathan Culler. Creo que todos los escritores tendrían que tener nociones de teoría y por lo menos entender qué movimientos fundamentales ha habido en el estudio de la narrativa (y cómo nos afectan).

 
gabriella campbell

Lechuguita recomienda

En ficción, creo que sería buena idea leer a Lorca, McCarthy y a Angela Carter una vez en la vida. No por los temas tratados, que te pueden interesar más o menos, sino porque los tres son muy buenos ejemplos del uso magistral del lenguaje para crear un ritmo casi musical que se carga todas las reglas y te pega patadas en el corazón.

También hay que leer a José Antonio Cotrina. Fastidia esto de que nadie me crea porque es mi pareja, pero es que La canción secreta del mundo es una maravilla y todavía no he encontrado a nadie que no esté de acuerdo.

 

Y hasta aquí la entrevista,  creo que ha sido la más extensa hasta el momento y que nos descubre una personalidad rica, sólo tengo que añadir que si os gusta escribir y os sentís un poco perdidos, deberíais seguir su blog (yo lo hago), no sólo porque de buenos consejos (que lo hace) sino porque es extraordinariamente divertida y tiene una maravillosa capacidad para hacer lo que le da la realísima gana. Ahí queda eso.

 

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