CUALIDADES DEL AUTOR DE FICCIÓN SEGÚN ROALD DAHL

Tal y como prometí con la reseña de  “Charlie y la fábrica de Chocolate”, hoy sigo hablando de su autor,  Roald Dahl, aunque en un ámbito muy diferente, o tal vez no.  Entonces os referí un relato que creo que deberíamos leer todos los aspirantes a escritor: “Racha de Suerte. Como he hice escritor”.

Cuenta, precisamente eso, cómo se hizo escritor, pues nada en sus antecedentes escolares hacía pensar que fuera dedicarse a eso y que posiblemente su experiencia como piloto durante la II Guerra Mundial fue clave para propiciar esa profesión… También expone una serie de cualidades que, a su juicio, debe poseer o tratar de adquirir quien desee convertirse en escritor de ficción, las transcribo  :

  1. Tener una imaginación viva.
  2. Debe ser capaz de escribir bien. Con eso quiero decir que debe ser capaz que una escena cobre vida en la mente del lector. No todo el mundo posee esta habilidad. Es un don que sencillamente se tiene o no se tiene.
  3. Debe tener resistencia. Dicho de otro modo, debe ser capaz de seguir con lo que hace sin darse jamás por vencido, hora tras hora, día tras día, semana tras emana y mes tras mes.
  4. Tiene que ser un perfeccionista. Es decir que nunca debe darse por satisfecho con lo que ha escrito hasta que lo haya reescrito una y otra vez, haciéndolo tan bien como le sea posible
  5. Debe poseer una gran autodisciplina. Trabaja usted a solas. Nadie le tiene empleado. Nadie le pondrá de patitas en la calle si no acude al trabajo y nadie le reñirá si hace usted el vago.
  6. Ayuda a tener mucho sentido del humor. Esto no es esencial cuando se escribe para adultos pero es de vital importancia cuando se escribe para niños.
  7. Debe tener cierto grado de humildad. El escritor que piense que su obra es maravillosa, lo pasará mal.
Siguiendo con esta lista de cualidades, me gustaría añadir algo que el propio autor deja caer fuera de la lista pero que me excepcional importancia y que está relacionado de forma directa con la resistencia y es que el escritor debe tolerar muy bien la frustración, porque en el mejor de los casos, tardará unos dos o tres años en escribir un libro, aún más tiempo en conseguir agente o editorial. Mientras tanto no se puede vivir de sueños, así que, si os habéis metido en este jaleo tendréis que vivir como yo, evitando soñar. No, puede que no sea eso, merece la pena soñar, empecinarse en lo que uno desea con fuerza, pero hay que estar preparado para la negativa y tener medio elaborado un plan b) para salvar nuestro sueño (en mi caso ando buscando el plan d) o tal vez el e). Dejémoslo  ahí que me da la bajona).
Roald Dahl también habla sobre la necesidad de apuntar las ideas que a uno se le ocurren para no olvidarlas. Cuenta como anécdota que, una vez circulaba por la carretera y se le ocurrió una idea para escribir una historia sobre alguien que se quedaba atascado en un ascensor, entre dos pisos de una casa vacía. Como no tenía donde escribir, se apeó del coche y escribió en  la parte posterior del vehículo que estaba cubierta de polvo, una sola palabra: ascensor. Luego lo trascribió a una libreta, esa donde también se encontraba la idea para escribir Charlie. Os aseguro que el relato del ascensor es efectista y bastante angustioso. Ya sabéis, apuntad vuestras ideas donde sea, tal vez  pronto valgan oro.

 

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